dilluns, 29 de juny del 2009

Sputnik, cariño, conócete a ti mismo! ...

…cada vez que debo hablar de mí mismo me siento, en cierto modo, confuso. Me veo atrapado por la clásica paradoja que conlleva la proposición: “¿Quién soy?”. Si se tratara de una simple cantidad de información, no habría nadie en este mundo que pudiera aportar más datos que yo. No obstante, al hablar sobre mí, ese yo de quien estoy hablando queda automáticamente limitado, condicionado y empobrecido en manos de otro que soy yo mismo en tanto que narrador –víctima de mi sistema de valores, de mi sensibilidad, de mi capacidad de observación y de otros muchos condicionamientos reales-. En consecuencia, ¿hasta qué punto se ajusta a la verdad el “yo” que retrato? Es algo que me inquieta terriblemente. Es más, me ha preocupado siempre.

Sin embargo, la mayoría de las personas de este mundo no parece sentir ese temor, esa incertidumbre. En cuanto tienen oportunidad hablan de sí mismos con una sinceridad pasmosa. Suelen decir frases del tipo: “Yo parezco tonto de tan franco y sincero como soy”, o “Soy muy sensible y me manejo muy mal en este mundo”, o “Yo leo el pensamiento a la gente”. Pero he visto innumerables veces cómo personas “sensibles” herían sin más los sentimientos ajenos. He visto a personas “francas y sinceras” esgrimir sin darse cuenta las excusas que más le convenían. He visto cómo personas que “leían el pensamiento a la gente” eran engañadas por los halagos más burdos. Todo ello me lleva a pensar: “¿Qué sabemos, en realidad, de nosotros mismos?”.

Cuanto más pienso en ello, más reacio soy a hablar de mí mismo (si es que hay realmente necesidad de hacerlo). Antes prefiero conocer, en mayor o menor medida, hechos objetivos sobre existencias ajenas. Y, basándome en la posición que ocupan tales hechos y personajes individuales en mi interior, o a través del modo en que restablezco mi sentido del equilibrio incluyéndolos, trato de conocerme de la manera más objetiva posible...

…desde la adolescencia me he habituado a trazar una frontera invisible entre mí mismo y los demás. Empecé a tomar una distancia perpetua ante el otro, fuera quien fuese, y a mantenerla mientras estudiaba su actitud. Aprendía a no creerme todo lo que la gente dice. Mis únicas pasiones sin reservas han sido los libros y la música. Y, tal vez como lógica consecuencia de ello, me fui conviertiendo en una persona solitaria.

Murakami

diumenge, 15 de març del 2009

Un compromiso


La semana pasada parlarem a "La Nit de Lydia" del compromís i de les pors i reaccions que allò supossa. Lydia va trobar, per a sorpressa i deleite meus, un bolero digne d'incloure i compartir en aquest blog: "Un compromiso".

He pogut averiguar que el bolero en qüestió va ser compossat en 1955 per Gregorio García Segura per a la veu de Antonio Machín. García Segura (Cartagena, 1925 - Madrid, 2003) va ser un compositor principalment de bandes sonores per a películes. Va treballar en la friolera de més de 200 films!

Ací vos deixe la lletra i les dos versions més conegudes: La del cubà Antonio Machín i la del mexicà Javier Solís. Una delicia de bolero.



Sin firmar un documento
ni mediar un previo aviso
sin cruzar un juramento
hemos hecho un compromiso

Sin promesas nos marchamos
ni te obligas, ni me obligo
y aun así sé que soñamos
tu conmigo, yo contigo

Tu destino es como el mío
si eres vela, yo soy viento
si eres cauce, yo soy río
si eres llaga, yo lamento

Nadie hablo de enamorarnos
pero Dios así lo quiso
y tan solo de tratarnos
ha nacido un compromiso

Tu destino es como el mío
si eres vela, yo soy viento
si eres cauce, yo soy río
si eres llaga, yo lamento

Nadie hablo de enamorarnos
pero Dios así lo quiso
y tan solo de tratarnos
ha nacido un compromiso
un compromiso

divendres, 2 de gener del 2009

La solitud i el silenci

Hui he pensat, he vist i he sentit al voltant de la solitud i el silenci. Escric aquestes línies després d’haver un vist una gran pel•lícula: “La Strada” de Federico Fellini. Un film, diuen, del període neorealista del director italià, que no deixa indiferent a l’espectador (en este cas jo mateix). Molt recomanable.

M’he quedat amb el final de la pel•lícula, Anthony Quinn (que interpreta al forçut Zampanó) acaba diguent d’una manera dramàtica, desesperada:
“Quiero estar solo,… solo!”

Bé, del saló he passat al meu escriptori i, recomponent-me, he obert un llibre de Fernando Pessoa:

“¡No me cojáis del brazo!
No me gusta que me cojan del brazo. Quiero ser solo.
¡Ya he dicho que soy solo!
¡Ah, qué fastidio querer que sea de compañía!...

…¡Dejadme en paz! No tardo, que yo nunca tardo ...
¡Y mientras tarda el Abismo y el Silencio quiero estar solo!”

Després he anat a ca’ Miquel Martí i Pol:

“Ara l’eco llunyà s’emporta les deixalles
d’un festí de colors i de sons.

Altra vegada
la cambra i els seus límits, llibres, mobles.

La solitud no transgredeix cap superfície,
S’hi adapta, sinuosa, i confereix
densitat de mirada a cada cosa.

Harmoniosament, vibra el silenci.”


I encara he obert “Muerte en Venecia” de Thomas Mann:

“Los sentimientos y observaciones del hombre solitario son al mismo tiempo más confusos y más intensos que los de las gentes sociales; sus pensamientos son más graves, más extraños y siempre tienen un matiz de tristeza. Imágenes y ensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes. La soledad engendra lo original, lo atrevido, y lo extraordinariamente bello: la poesía. Pero engendra también lo desagradable, lo inoportuno, absurdo e inadecuado.”


Bé, entre vers i vers i un poc de "brossa"... que més puc dir o callar sobre el silenci?; per la meua part… “mentre tarda l'Abisme i el Silenci vull estar a soles!”


“El silenci es el soroll mes fort, potser el més fort de tots els sorolls.”

Miles Davis

dijous, 1 de gener del 2009

Antología proverbial de "Les Luthiers"

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proverbial. (Del lat. proverbiālis). adj. Perteneciente o relativo al proverbio. 2. Que incluye un proverbio. 3. Muy notorio, conocido de siempre, consabido de todos.

proverbio. (Del lat. proverbĭum). m. Sentencia, adagio o refrán.


-La verdad absoluta no existe; y esto es absolutamente cierto.

-No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella.

-Lo importante no es saber, es tener el teléfono del que sabe.

-Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria.

-Errar es humano... pero echarle la culpa a otro es mas humano todavía.

-Si no ganamos…estamos perdidos.

-Lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro.

-Todo tiempo pasado fue anterior.

-Pez que lucha contra la corriente, muere electrocutado.

-Si la montaña viene hacia ti, Corre!!! Es un derrumbe!!!

-Si no eres parte de la solución, eres parte del problema.

-Si un pajarito te dice algo... debes estar loco pues los
pajaros no hablan.

-Felices los que nada esperan, porque nunca seran defraudados.

-Hay dos palabras que te abriran muchas puertas: "Tire" y "Empuje".

-De cada 10 personas que miran televisión, cinco son la mitad.

...


-A menudo mis alumnos me preguntan si la hermenéutica telúrica incaica transtrueca la peripatética arotrética de la filosofía aristotélica, por la inicuidad fáctica de los diálogos socráticos no dogmáticos. Yo siempre les respondo que no.

-Todo Ser cree ser todo; pero nada es todo: todo es apenas nada. El ave es nada, porque vuela. El pez es todo, porque nada.

Les Luthiers

dimarts, 30 de desembre del 2008

El "Jazz" al conservatori

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I molta gent podrà pensar... el jazz al conservatori? Ehm... sí!. El “jazz” és una disciplina, un estudi equiparable en dedicació i dificultat al "clàssic", esta última és la via que estudiem i ensenyem als nostres conservatoris. Però la formació "clàssica" no és l'única via possible, ja des de fa molts anys, per a la formació d'un músic.

La formació del músic de jazz suposa un entrenament auditiu especial, un repertori diferent, la utilització de la improvisació, una visió diferent de l'harmonia, del ritme. Tot un llenguatge basat en l'escolta, la imitació...

Seria una faena prou complicada definir i diferenciar què és el "clàssic" i què és el "jazz"; la música "clàssica", de tradició clàssica, "música culta" i la "música moderna", "música creativa" o "música lleugera". Totes estes denominacions ens pareixen vagues, poc definitòries i inclús duen a certs malentesos. El mateix Frederic Mompou1 ja opinava sobre estos termes (en aquest article parlant de les guerres entre músiques contemporànies de la seua època):

"Hay algo, no obstante, que me inquieta un poco, y es, en primer lugar, ver que esta guerra no ha tenido su "Typperary" ni su "Madelon". Y en segundo lugar, no vislumbro cambio alguno en la música llamada "ligera", que también es factor, mucho más importante de lo que generalmente se supone, y no debemos despreciar en ella su fuerza y sus indicios en cada época. Su trayectoria traza una línea paralela, aunque algo distanciada, con la otra música que desde el campo contrario podrían llamar "pesada".

Seguint el mateix criteri de comparació podríem denominar des del punt de vista de músics de "música culta" al camp contrari com a "música inculta",...bé, anecdòtic hui en dia!

Ara bé, el Jazz no ha estat sempre ben considerat dins del món del “clàssic”. 50 anys enrere este tipus de denominacions pejoratives s'haurien escoltat en una conversa de hall de conservatori, en un dia qualsevol, fet per un professor qualsevol... en un conservatori qualsevol d'este país. Un cas molt il·lustratiu és el del pianista de jazz Tete Montoliu2, qui ja va tindre algun problemeta quan va cursar els seus estudis per la via oficial al conservatori, ell, amant del jazz. Just a l'acabar la prova d'accés al conservatori el nostre estimat Joaquin Zamacois3 li va donar la benvinguda:

"¡Me parece muy bien, pero tiene usted que pensar que esto no es un colegio para ciegos!"

Eren uns altres temps. Diu Tete Montoliu sobre l'ensenyament del Llenguatge Musical:

"...Estudiábamos con el método de Hilarión Eslava4, que fue el primero que introdujo el solfeo en España, y no creo que hiciera nunca nada más porque el método se las traía...."

I sobre el jazz i el conservatori:

"...Con Zamacois discutimos muchas veces por culpa del jazz. Me acusaba de querer tocar música de putas y burdeles...."

"...En el Conservatorio de Barcelona estaba prohibido tocar jazz. No es que estuviera mal visto, decían que no era música y simplemente estaba prohibido..." "... entre clase y clase nos reuníamos en un aula y nos poníamos a tocar jazz. Colocábamos a otro niño en la puerta para vigilar, si aparecía algún profesor nos silbaba y nosotros pasábamos directamente del jazz a Bach; teníamos una habilidad especial para hacer ese cambio y disimular...."


Afortunadament les coses van canviant en aquest país i ha canviat l'acceptació que té el jazz dins del món cultural i culte (a vegades el món de la pedanteria) i ja el jazz és una música que comença a ser acceptada pel món institucional. Durant el present curs 2008-09 el Conservatori Superior de Música de València ha inaugurat l'especialitat Jazz dins del pla d'estudis del conservatori. Aquest fet és un pas important per a la formació de músics de "totes" les disciplines al País Valencià i que, de segur, aportarà noves fragàncies als conservatoris i als ambients culturals que ens envolten. (Esperem que les mancances tècniques i humanes d’aquest fluctuós principi es vagen solucionant amb el temps). Aquest fet també em fa recordar que, durant l'estància d’aquest humild escriptor d’articles “aljazzeros”, en el Conservatori de Rotterdam, fa ja uns anys, vam commemorar el 25è aniversari del jazz al conservatori. Bé..., tot arriba!!

El nostre conservatori és un Conservatori "Professional" que imparteix ensenyaments elementals i ensenyaments professionals (segons les denominacions de la nova llei). Impartim 4 cursos d'ensenyament elemental i 6 cursos d'ensenyament mitjà per a preparar uns possibles estudis superiors, els quals duren 4 o 5 anys més. Clar, hi ha que tindre més moral que l'Alcoiano per poder acabar tota la carrera... (!) fa més qui vol que qui pot...., en tot cas enhorabona als premiats en este aspecte.

Bé, deixant al marge la problemàtica general sobre la duració del pla d'estudis, intentem plantejar com podem introduir l'estudi del jazz en un “Conservatori Professional” com el nostre d'una manera sostenible. Tenint en compte l'existència d'una especialitat de jazz al superior, caldria una via pública oficial per poder accedir a estos estudis. Actualment solament es pot estudiar en escoles privades, professors particulars o de manera autodidacta i, encara preparant-se així, molta gent ha quedat fora del nivell exigible al Conservatori Superior de València en aquest primer curs de rodatge.

Davant esta demanda de nivell pareix lògic institucionalment que en un “Conservatori Professional” es puga estudiar "jazz". Coneguent el pla d 'estudis actual, pense que la solució passaria per enfocar els últims 2 anys dels "Ensenyaments Professionals" per a preparar l'ingrés a estos estudis. Estos dos anys haurien de comptar amb una optativa, "Jazz", igual que apareix "Fonaments de composició" per a la gent que vol estudiar l'especialitat Composició al superior, o altres com" Creativitat i música", "Cultura Audiovisual", "Informàtica Musical",.... Açò seria una mesura a l'abast de qualsevol conservatori professional que poguera comptar amb un professional en la matèria. Així mateix les assignatures de "Llenguatge musical", "Harmonia" i "Anàlisis" solament haurien d'obrir un "poquet" les portes al jazz. I dic tan poc que els mateixos professors no haurien de ser especialistes del jazz, simplement donar 2 “quatre” cosetes que obririen la possibilitat d'estudiar esta disciplina en un futur. Mireu si són pocs els elements a incloure en assignatures que duren 2 anys i que, conjuntament, abarquen tots els cursos d' "Ensenyaments Professionals":

-Llenguatge musical (1r, 2n): cantar algun tema de jazz
-Harmonia (3r, 4t): conèixer els xifrats dels acords del jazz
-Anàlisis (5è, 6è): analitzar algun tema de jazz conforme els seus acords

Bé, deixaré en l'aire esta proposta que s’ha format en el meu propi cervell i, que m’ha vingut... i tinc l'oportunitat de compartir amb tu, que estàs llegint-me. Sense mes voldria saludar-te i acomiadar-me amb, com diria Cifu5, “besos, carantoñas y achuchones múltiples a ti que te gusta el jazz” o a tu que, qui sap, descobreixes una música interessant que tens a l'abast per escoltar i per estudiar: El Jazz?.

1 Compositor barceloní (1893-1987) “Article de premsa El momento actual”
2 Pianista de Jazz barceloní (1933-1997) “Miquel Jurado-TETE Casi autobiografía”
3 Compositor, docent i teòric xilè resident a Barcelona (1894-1976) Autor de mètodes de solfeig, teoria de la música, harmonia, anàlisis, estètica i història de la música.
4 Compositor, musicòleg i teòric navarrès (1807-1878), autor del “Método de Solfeo"(1846).
5 Juan Claudio Cifuentes. RNE “Jazz entre amigos”.

Article per a la revista del Conservatori Profesional de "La Vall d'Uixó"

diumenge, 9 de desembre del 2007

Entrevista Indiscreta

-¿Cuándo empieza tu aproximación a la música?
Empiezo mi formación clásica, estudiando flauta y piano en la escuela de la banda de Bétera, en Valencia. Tenía entonces diez añitos y no lo tenía muy claro, mi padre me cogió de la oreja y me dijo:¡Tú serás Mozart!, todavía no sé ni quien es ese, pero algo me dijeron de una flauta mágica. Luego me envió a Estados Unidos, a estudiar algo de cultura y a la vuelta terminé mi título profesional con sobresaliente, aunque tampoco era yo un virtuoso; luego intenté estudiar el Superior, pero me desecharon un par de veces en Valencia, así que me fui.
Después de algunas averiguaciones conseguí llegar a Castellón, me matricularon y de este modo alcancé los estudios superiores, salí a la Plaza Fadrell y grité: ¡¡Soy un Licenciado!!... desde entonces los bares se llenaron de húngaros y rumanos, y ya no fue lo mismo, fue otra cosa.

-¿Tienes antecedentes en tu familia?
Mi padre tocaba la guitarrita, me enseño tres acordes para hacer versiones de los Beatles. Por lo demás, mi madre superdesafinada, me cantaba El meu xiquet es el amo y se sentía una soprano universal. Aquello fue una circunstancia que trascendió en el tiempo de mi formación académica. Por las noches cantábamos valses de Straus junto a la chimenea, hasta que llegaba la policía. De ahí mi tendencia al 3/4.
Recuerdo también, en este momento, las deliciosas nochesbuenas en casa de mi abuelo en Borbotó, donde recibíamos la Navidad, con un magnífico concierto, en el que participábamos todos, donde estaba presente el Noche de Paz y Noche de Amor, los arreglos corales del libro de Cifre, el Mira como beben los peces en el río, para acabar siempre con Paquito el Chocolatero y San Miguel.

-¿Por qué la flauta?
Todo se remite a los discos de The Moody Blues, de los Beatles y de James Brown; en aquellas largas tardes de invierno, por la presencia de grandes flautistas entre estos rockeros, llegó a mi espíritu artístico un halo de aire electrizado que fue decisivo.
Tras probar con el clavicémbalo y el fliscorno inglés, lo tuve claro: ¡La Flauta!, ¡Tú serás mi compañera!, dicho y hecho, a los pocos meses andaba con una flauta en cada mano. Una tarde apareció mi padre con un txistu, pero yo ya lo tenía decidido. Fue muy complicado, pero así quedó, hasta hoy, ya ve.

- ¿Quién te ha enseñado más sobre estas materias?
Sin menospreciar el método Altés y sus escalas, ni al Gariboldi ese, mis enseñanzas empiezan en el Santo Pasacalle y la Sagrada Procesión, con sus ritmos entrecruzados y la sexta napolitana de Cordero de Dios. Luego llegaron los compases de amalgama y la Teoría de Seguí.
Un día en Agullent descubrí la Marcha Mora y pocos días después en Alcoi decidí estudiar piano jazz y Hammond B3 (pata negra), fue una revelación, nunca lo olvidaré. Pasó a ser el motivo de mi carrera mediofondista.
A parte de la ensalada del conservatorio –de la que aún participo-, realmente me fui formando por el camino, con cursitos y cursillistas, con ferencias e interferencias, sin olvidar alguna masterclass improvisada sobre la barra de algún piano-bar. Algunos maestros incuestionables tenían nombres difíciles de pronunciar, para mí claro. Por esta circunstancia y por que no me acuerdo no los incluyo en la lista de nombres pronunciables, que normalmente tampoco pronuncio, obviamente.

- ¿En qué momento decides volar hacia Holanda?
Mientras estaba estudiando Composición y Dirección de Orquesta, apareció la música jazz, empezando a convivir las dos líneas en mi formación y luego en mi resultado artístico. Sentí un poco de asfixia estética, muy contraproducente –uno lo descubre con el tiempo-, y soñé que volaba hacia cualquier lugar, y que me acompañaba de camino Duke Ellington, Count Basie, Billy Holiday, Tete Montoliu, Charlie Parker,… todos vinieron conmigo, ya ves.
En Holanda, se podía vivir y estudiar, era factible dedicar un tiempo a cada cosa e incluso tener otros trabajillos –confieso que fui taxista-. Una madrugada polar, mientras sonaba en la radio Mood Indigo, mis ojos no daban crédito al descubrir que había subido al asiento de atrás la princesa heredera, la inadaptada Máxima Zorreguieta, bien es cierto que todo quedó en secreto hasta hoy. Aunque… sigue inspirándome aquel trayecto.

-¿Qué descubriste en los Países Bajos? ¿Valió la pena?
Decubrí el Capitalismo, cientos de gentes que trabajaban entre borrascas durante la semana, para comprar y comprar convulsivamente los fines de semana; esa era su diversión.
Claro que valió la pena, estar encerrado ocho horas al día en un cuarto de estudio nunca lo hubiera hecho aquí. Del mismo modo como tampoco hubiera escuchado tanto músico de Jazz, ni tantos conciertos, ni conferencias, ni tertulias; ni tanta marihuana. Aunque fue consecuencia de su inspiración los días de gloria que no tardaron en aparecer, fui seleccionado finalista del premio SGAE "Músico Revelación" Tete Montoliu, del año 2005 d.C.

-¿Ha habido muchos conciertos entre tulipanes?
La primera gran oportunidad llegó al segundo año, cuando tuve que sustituir a mi maestro en una gira de solista con Big Band. Sí, sustuí al loco Peter Guidi –siempre me recibía con un reparador whiski escocés-. No la desaproveché claro, era mi puesta de largo. No todos los días, nacen proyectos para flautistas de jazz.
Y así fui andando caminos, caminos sobre la mar, y ahora que me acuerdo, durante un par de años viví por debajo del nivel del mar –era insufrible mi condenado compañero de piso, él y sus jaquecas-. Pero yo sobreviví o sobremorí, según se mire. Me enseñaron mucho las jam sessions, aunque tuve que rehacerme después del primer encontronazo con el mundillo, tras escuchar mi esmerada versión un tono por arriba de Autumn Leaves –a la salida, metí la cabeza entre el manillar de la bicicleta, mientras mis lágrimas se mezclaban con la lluvia intermitente e interminable de la tierra de los tulipanes-.

-¿Cuáles son tus referencias musicales o artísticas?
En el principio fue Ramón Cardo, un cursillo en Bétera, unos primeros temas, la Big Band de Enjazzats, Talleres para descubrir el lenguaje, y poco a poco fuimos creciendo. Ya en Roterdam, conocí a Bart Platteau, Dick de Graaf y J.L. Hartong, unos monstruos que me trasmitieron los matices del lenguaje Jazz. En Enero del siguiente año, contacté con la figura, el "jazzman", Peter Guidi, sin adjetivos. Era un apasionado, un trasnochado aprendiz de sensaciones, un escocés de padres italianos y botella de whiski sobre la mesa, me enseñó a vivir el jazz, como un espacio artístico bello, como la mejor manera de interpretar el mundo desde el sonido. Un hombre autodidacta, sin academicismos, de la rue, de la escuela del asfalto, de la calle de adoquín escocés. Tuve la suerte, Dios mediante, de estar construyendo mensajes sonoros, con uno de los pocos que han llegado hasta hoy, uno de los músicos de una especie extinguida o en vías de extinción, de los que ya no quedan.

Quisiera señalar también como fue mi encuentro con Beethoven. Era una mañana soleada y feliz, estando yo en Valencia, y fue el maestro Galduf, por aquel entonces primer espada del conservatorio, quien me mostró las sinfonías de Beethoven, y yo curioso, me estremecí en esos mundos románticos, que contienen todos los pensamientos posibles. Me emborraché de Beethoven, y a veces, aún tengo ciertos mareos, motivados por su resaca. De Beethoven partí hacia otros hogares ilustres como lo fueron y lo son los de Manuel de Falla, Stravinski, Debussy, Mozart, Haydn, Brahms, Schubert, Schumann, Chopin, Mendelshon, Wagner,… y los maestros Serrano, Palau y Chapí.

-¿Cómo vives ahora?
Bien. No tengo novia, hago un llamamiento. Pero en cuanto a la música, hay tanto para disfrutar en el arte. Veo dos películas diarias, leo un libro a la semana, voy tres veces por semana a museos y teatros, y cuando no tengo nada que hacer toco un poco la flauta y el piano. Son superentretenidos y superdivertidos. Nada me aburre, todo me interesa. Voy una noche a la semana al Pinball, donde me atiende una joven camarera, una auténtica encarnación de Venus.
Escucho boleros de nostalgia y cubanas, con una copa de absenta y aguardiente, a media tarde; después, lo que sale, unos versos de Benedetti o de Girondo, o tal vez unas improvisaciones sobre unos standars, eso sí, siempre después de mis tristes notas largas, para que no se resienta el sonido de las chiquitas. Son mis cuatro amores, Nini la normal, Dindí la contralto, María la baja y Lidia la piccolo; encantadoras sabe? Son tan distintas como agradables, las quiero mucho, hablo mucho con ellas –como Almodóvar-, la soledad engendra lo sublime y a la vez, lo deleznable.

Ah, por cierto, como tengo que vivir de algún modo, le robo mensualmente unos euros a las arcas del estado, haciéndome pasar por profesor de conservatorio de Lenguaje Musical, en Requena –este año, siendo yo el profesor más joven, he tenido que ser secretario en las elecciones al Consejo Escolar, hecho que me enorgullece y me honra-; otras veces fui profesor de Armonía, en Castellón, allí tuve una revelación en forma de llamada de la Universidad, una voz me convocaba para difundir el lenguaje del Jazz entre los jóvenes de la Jaume I –nunca había tenido tan alto honor-. Mis días han cambiado, mis noches también.

-¿Y para el futuro?
Me interesa el futuro, porque es el lugar donde voy a pasar el resto de mi vida, eso decía Woody Allen, yo también digo lo mismo. Tengo en marcha distintos proyectos, pero sobretodo quiero tener tiempo para aprender mucho, para reflexionar sobre el arte y el jazz, para alcanzar un buen momento personal que me permita ofrecer grandes hallazgos. El futuro se construye cada día, ahora estoy en mis Comienzos de Búsqueda, como tía Lidia, a la que quiero mucho.
El futuro lo veo esperanzador e ilusionante, siempre he tenido claro que cualquier obra es fruto de su tiempo, de los pensamientos de las gentes y de la sociedad, uno es muestra de lo que le rodea. Hay muchos artificios, muchas pretensiones desorbitadas, carentes de ningún principio; pero yo sigo galopando, formándome, y tal vez, el tiempo y la humanidad se vuelva menos tecnológica, y el espacio para el arte y para el Jazz, tenga mayor amplitud y significación en la determinación de las vidas de las gentes. Es fundamental.

Entrevista Indiscreta a Andrés Belmonte para La Ventana Indiscreta.